Cuando criar se vuelve confuso
Hay algo que muchos padres experimentan, pero pocas veces dicen en voz alta: criar puede ser hermoso… y también profundamente confuso.
A veces lo más difícil no es lo que hacen nuestros hijos, sino entender qué necesitan. Un niño puede llorar por algo que para nosotros parece pequeño: una galleta rota, un juguete que no funciona, tener que irse del parque. Y de pronto aparece una emoción enorme.
Entonces llegan las dudas:
¿lo estoy consintiendo?
¿estoy siendo demasiado dura?
¿lo estoy haciendo bien?
La mayoría de los padres están tratando de entender
Después de más de 12 años trabajando con niños y familias, he visto algo con claridad: la mayoría de los padres no buscan criar de manera perfecta, buscan entender. Qué hay detrás de un berrinche, por qué su hijo reacciona así, cómo acompañarlo sin lastimar el vínculo.
Muchos comportamientos que parecen desafiantes en realidad son comunicación: frustración, necesidad de autonomía o emociones que aún están aprendiendo a regularse.
Por eso hablo de la brújula interior. Cada niño nace con una. Y cuando los adultos desarrollamos más conciencia para acompañarlos, ayudamos a que aprendan a confiar en la suya.
Criar no se trata de tener todas las respuestas, sino de aprender a mirar con más comprensión.
Cada niño nace con una brújula interior. Nuestro trabajo como adultos es ayudarle a confiar en ella.
– Sofía Meillon
Fundadora de Zug Leben
Especialista en crianza y desarrollo infantil
El Viaje de Criar